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Una trayectoria con identidad

Colombo y Magliano S.A., 70 años. “En 1937, mi padre, Julio, remite una jaula de borregos desde La Pampa hasta el Mercado de Lanares de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires. Autoriza su comercialización a una reconocida firma consignataria. Le pagan 8,50 pesos por animal. Disconforme y con dudas acerca de la transparencia de la operación, resuelve seguir discretamente el reenvío de la tropa. Sólo dos horas más tarde, confirma sus sospechas: la hacienda es revendida a 12 pesos


Colombo y Magliano S.A., 70 años.
“En 1937, mi padre, Julio, remite una jaula de borregos desde La Pampa hasta el Mercado de Lanares de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires. Autoriza su comercialización a una reconocida firma consignataria. Le pagan 8,50 pesos por animal. Disconforme y con dudas acerca de la transparencia de la operación, resuelve seguir discretamente el reenvío de la tropa. Sólo dos horas más tarde, confirma sus sospechas: la hacienda es revendida a 12 pesos. Decepcionado, emprende el retorno a Eduardo Castex. Pero con la fuerza vital de sus 22 años, decide capitalizar la experiencia y esboza un proyecto innovador, destinado a perdurar por generaciones”
A partir de esta cita, Elvio Colombo memora los pasos iniciales de la gestación de una de las empresas que, a lo largo de siete décadas, ha logrado consolidarse en la actividad agropecuaria y conservar su identidad de origen: Colombo y Magliano S.A.

La fundación

De regreso en la casa familiar, Julio Colombo le propone a su hermano mayor, Juan, la constitución de una empresa para comercializar la producción propia y la de los chacareros, descendientes de inmigrantes, que comenzaban a desarrollar actividades agrícolas. No logra su propósito. Pero, lejos de resignarse, mantiene intacta la idea y se empeña en perfeccionarla.
En 1939, concreta dos hechos trascendentes en su vida: se casa y constituye, junto a su flamante cuñado, Carlos Magliano, el emprendimiento comercial y de servicios que lo desvelaba. Finalmente, aquel sueño de juventud adquiría nombre propio: Colombo y Magliano. El alumbramiento tenía sede porteña, en una sencilla pero acogedora oficina de la calle Garay 3280.
Desde entonces, la evolución es permanente. Los negocios se multiplican. Se acrecienta la clientela. Y las utilidades se reinvierten en la actividad. Hacia 1941, Julio adquiere su primer campo, “La Isabel”, y la sociedad ya cuenta con una barraca propia de lanas y cueros.
Apenas un lustro después, la iniciativa de aquel intrépido muchacho fructificaba con la incorporación plena de todos los hermanos Colombo: Juan, Defendente, Carlos José y Delia, junto a su esposo Héctor Nervi. De ese modo, con seis socios en igualdad de derechos y obligaciones, la mitad de ellos en La Pampa y la otra mitad en la Capital Federal, se iniciaba una nueva y fecunda etapa.
Según los clientes de la época, Colombo y Magliano cumplía un rol trascendente. Ocupaba un espacio vacío y prestaba servicios imprescindibles, especialmente para los productores y arrendatarios, protegiendo no sólo sus intereses económicos, sino atendiendo también a distintos requerimientos y necesidades de índole personal o familiar.
En 1946, junto con la inauguración de un nuevo domicilio en Buenos Aires, Hipólito Irigoyen 3034, la casa exhibe una notable expansión. Y tres años más tarde todos los integrantes se trasladan a la gran metrópoli. Son tiempos de un singular “furor” lanar, que los ubica en el liderazgo de las ventas, con records superiores al millón de ovinos. Se convierten en pioneros en las exportaciones a Oriente medio. Y establecen una red de más de 70 sucursales y representantes en prácticamente todo el país.
Simultáneamente, se desarrollan las secciones de porcinos, vacunos y campos. La presencia en el Mercado de Hacienda de Liniers resulta otro hito relevante. Allí, desde 1941, Carlos Magliano y Julio Colombo sientan sus reales, junto con Juan y Nelson Colombo. Durante el decenio de 1950, se registra un avance constante de la actividad, que impone una mayor diversificación y perfeccionamiento.

Bodas de Oro

A partir de 1957, con sólo 17 años de edad, Elvio Colombo y Néstor Nervi se incorporan, compartiendo las tareas cotidianas junto a los mayores, mientras completan sus estudios.
“Apenas dos años después, en enero y febrero de 1959 -recuerda Néstor Nervi Colombo-, junto con Elvio comenzamos a vender en subastas públicas. El remataba lanares y yo porcinos. En consecuencia, los 70 años de la empresa nos sorprenden festejando nuestras bodas de oro como martilleros”.
Otros de los aportes de la casa a la difusión del lanar resultan las exposiciones de corderos y el lamb test, que organiza, desde 1960 y durante varios años, en el Mercado de Avellaneda y en el frigorífico CAP La Negra. Un ocasión propicia, por lo demás, para difundir la elaboración de exquisitos platos con carne ovina. Paralelamente, promueven las exportaciones con destino a Grecia. Son momentos de auge en los mercados externos. Y en el orden doméstico, se fortalece como fuente de empleo directo de 125 personas e indirecto para más 500. Entre tanto, en 1961, una nueva mudanza lleva a los legatarios de un proyecto en constante progreso a su actual domicilio: Avenida de Mayo 580.

La nueva generación

“La declinación del lanar, ante la merma de la demanda internacional, determina ajustes en la estrategia -apunta Néstor Nervi-. Se afirma y estimula la acción en porcinos y vacunos. Y los resultados son positivos”. Tanto, como la incursión en los mercados del norte argentino. “Nos adelantamos a los tiempos -subraya Elvio-. Formosa, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero, el norte de Santa Fe se convirtieron en nuestros desafíos; nuevas metas que nos propusimos alcanzar, en épocas y circunstancias que nadie lo hacía”.
Carlos José y Julio César Colombo se incorporan durante 1970. Se inicia un período de mayor diversificación, que se proyecta también en la década siguiente, con el incremento de las subastas de reproductores de cabañas de primer nivel, tanto en el norte como en la pampa húmeda, ventas de campos y cereales, remates en exposiciones (entre ellas, las de Reconquista, donde se llega a colocar más de un millar de toros, Santa Rosa y Trenque Lauquen) y asesoramiento integral.
A principios de los 90, la casa inicia las exportaciones e importaciones de ganado en pie en el ámbito del Mercosur. Las operaciones con Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay y Bolivia acumulan unas 60.000 cabezas. Sin embargo, en este mismo período se produce otra drástica caída económica, que impacta severamente en los agronegocios. “Esta circunstancia -admite Elvio- nos impulsa una reestructuración, obligándonos a reducir costos, pero eso sí honrando todos y cada uno de los compromisos.” Según Néstor Nervi, “en 1994, cumplimos a cabalidad con el pedido de Julio Colombo, quien ya muy enfermo y conciente de la gravedad de la situación de aquel momento, le recomienda a Elvio que respondiéramos a las obligaciones, incluso vendiendo todo lo que hiciese falta vender”.
A pesar de los escollos, la acción y el servicio no se detienen. Un trabajo sistemático, que se mantiene a la vanguardia en la comercialización de reproductores, invernada, cría, gordo, cereales e inmuebles rurales. Con la asistencia, en producción, de Antonio Espada, Carlos Mayer, Mariano Freire y Hernán Vasallo. Y el aporte, en materia administrativa, de Juan Zaragoza, Carlos Frías, Mario Maito y Daniel Olivera.
El “afectio societatis”, el trabajo en equipo, la eficiencia de los colaboradores aseguran la continuidad e impulsan la superación permanente. La fidelidad de más de 10.000 clientes es un estímulo esencial, el mejor incentivo para el éxito del trabajo cotidiano.
A 70 años del inicio, Elvio Colombo, Néstor Nervi Colombo, Carlos José Colombo (h), Julio César Colombo y Juan Guzmán Colombo siguen en la huella enarbolando la misma bandera de los fundadores. Y junto a la tercera generación de una misma familia, representada por Juan Pedro Colombo, Carlos Colombo (h), Federico Colombo, Santiago Colombo y Ezequiel Nervi se empeñan en asegurar y fortalecer, día a día, el paradigma de una empresa con nombre propio y trayectoria con identidad desde el origen.

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