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Control de la Tuberculosis Bovina

por Amelia Bernardelli*

La Tuberculosis Bovina limita la potencialidad del sector ganadero, debido al impacto negativo que genera en el comercio regional e internacional, particularmente porque restringe las explotaciones. Se trata de una zoonosis, que no sólo afecta la salud humana sino que incide negativamente sobre la calidad de las proteínas producidas y el consumo.


La situación actual de la enfermedad en la Argentina y en países vecinos, obliga a los organismos oficiales a desarrollar programas de control y erradicación, con el fin de mejorar la comercialización de los alimentos en los mercados nacionales e internacionales, aumentar la producción de carne y leche, por eliminación de las pérdidas directas e indirectas, y evitar el riesgo de infección en la población humana.
La Tuberculosis Bovina es una enfermedad infectocontagiosa producida por el bacilo Mycobacterium bovis, que se transmite a otros mamíferos: porcinos, caprinos, ciervos, perros, gatos, fauna silvestre y al hombre. Es un flagelo que entraña riesgos para trabajadores rurales, de la industria frigorífica, tamberos y veterinarios.




Zoonosis

La enfermedad se caracteriza por el desarrollo progresivo de lesiones en distintos órganos del animal y del hombre, que reciben el nombre de tubérculos. El bovino se puede contagiar también por Mycobacterium tuberculosis, proveniente del ser humano y por el complejo Mycobacterium avium.
El bacilo se disemina tanto en el animal como en el hombre en dos etapas: Tuberculosis primaria y Tuberculosis Secundaria. El animal que haya estado en contacto con ganado tuberculoso, cualquiera sea su edad, puede infectarse y/o enfermarse en el transcurso de su vida. Son más propensos los ejemplares jóvenes y las hembras por el estrés debido a la preñez avanzada, pariciones y a la alta producción de leche.
La fuente de infección es el bovino enfermo que disemina el bacilo por vía aerógena, mediante las secreciones nasofaríngeas (mugidos, estornudos y toses) en el 80-90 por ciento de los casos. La segunda fuente de contagio es la vía digestiva, con el 10-20 por ciento de los casos, al mamar el ternero de una vaca tuberculosa o bien por leche no pasteurizada ni hervida y que está contaminada con bacilos.
Asimismo, existen fuentes de diseminación en los suelos, pastos y aguas contaminados con orinas y heces infectadas por las micobacterias. Las vacas con mastitis tuberculosa eliminan en forman intermitente bacilos por la leche.
En toros, la enfermedad se produce en el servicio de vacas con mastitis tuberculosa, así como en la inseminación artificial al utilizar semen infectado con bacilos.
La conservación de semen en pajuelas y pastillas en criotermos con nitrógeno líquido no mata a la bacteria. Por ello, es importante conocer el origen del material a utilizar y los controles diagnósticos realizados mediante la prueba tuberculínica intradérmica a los reproductores dadores de semen.
En el diagnóstico de la enfermedad no es importante la observación clínica. Sí lo es el análisis bacteriológico, la tinción de Ziehl –Neelsen y la microscopía. Las muestras provienen del animal vivo: leche, exudado nasofaríngeo, semen o bien de material correspondiente a órganos afectados o ganglios. El análisis por cultivo en medios especiales para el desarrollo de micobacterias tales como Stonebrink, Lowestein-Jensen se produce con un informe final no inferior a 90 días.
Otro diagnóstico se realiza a través de un examen histopatológico de ganglios u órganos infectados ó sospechosos.
Existen técnicas de epidemiología molecular para su aplicación en el diagnóstico: RFLP (Polimorfismo en el largo de los fragmentos de restricción), RAPDS (Amplificación de ADN al azar), PFGE (Secuenciación y electroforesis en campos pulsados), ELISA (Proteínas recombinantes), Western Blot, Spoligotyping (Utiliza el polimorfismo de la región DR), PCR (Técnica de amplificación de ADN); esta última es la más utilizada en el diagnóstico de material de necropsia y de leche.
En el diagnóstico inmunológico se utiliza la prueba intradérmica: Método oficial en la Argentina e internacionalmente aprobada para el diagnóstico en la comercialización de bovinos utilizando las tuberculinas PPD (Derivado Proteico Purificado) Bovina y Aviar. Esta técnica se puede aplicar luego de 3 a 8 semanas de producida la infección tuberculosa.
Además de la prueba intradérmica simple con PPD Bovino, existe la comparativa, con las tuberculinas PPD Bovina y PPD Aviar. Esta última se utiliza para diferenciar entre los animales infectados con Mycobacterium bovis y los sensibilizados a la tuberculina por exposición con otras micobacterias o géneros relacionados con ellas. La elección de cuál de las dos pruebas debe utilizarse, Simple o Comparativa, depende de la prevalencia de la infección tuberculosa y del nivel de exposición ambiental a otros organismos sensibilizadores.

Ingentes Pérdidas

Existiendo los métodos de diagnósticos, las tuberculinas PPD y los programas de control y erradicación de los rodeos en el mundo, no es posible justificar que no se apliquen adecuadamente, con el fin de evitar las pérdidas económicas indirectas producidas por la tuberculosis bovina:

• En las vacas en ordeñe se produce disminución de la producción láctea en un 10 por ciento.
• Disminuye la fertilidad hasta un 6 por ciento.
• Lento aumento del peso en el animal o disminución. Se pierde un 15 por ciento, en promedio, del peso normal.
• La duración de la lactancia disminuye a la mitad en la séptima lactancia.
• La esterilidad en vacas tuberculosas aumenta entre 5-10 por ciento.
• Por reducción de la inmunidad se produce el aumento de la susceptibilidad a otras enfermedades.
• Disminución de la producción cárnica.
• Pérdidas en la producción de terneros en vacas tuberculosas.

Las pérdidas directas anuales en el país se han calculado en 65 millones de dólares, distribuidas del siguiente modo:

• Pérdidas en el peso de los animales detectados en faena: 36 por ciento.
• Pérdidas en peso de los animales no detectados en faena: 18 por ciento.
• Pérdidas en la producción de leche: 13 por ciento.
• Pérdidas en la producción de terneros: 12 por ciento.
• Pérdidas por decomiso total ó parcial de las reses afectadas: 9 por ciento.
• Costos de las pruebas tuberculínicas a campo: 6 por ciento.
• Costos del tratamiento en casos humanos: 1 por ciento.




Situación actual

El principal objetivo del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Tuberculosis Bovina (Resolución Senasa N°115/99) es la erradicación de la Tuberculosis Bovina en las cuencas lecheras en trabajo conjunto con la usinas pasteurizadoras.
El saneamiento y certificación alcanzó posteriormente también a los rodeos de cría. El total de establecimientos libres de Tuberculosis bovina a diciembre de 2009, corresponde a 7.507, de los cuales 6.561 son rodeos de leche, 817 de carne y 129 de carne y leche.
El número de bovinos certificados en los establecimientos libres es de 1.891.893, siendo 1.660.761 de leche, 193.573 de carne y 37.479 mixtos: de carne y de leche.
De acuerdo con la información oficial sobre un promedio de faena anual que oscila entre siete y trece millones de bovinos, las tasas de prevalencia detectadas en el período 1969-2010 fluctuó entre 6.7 y 0.9 por ciento.
Fruto de constantes esfuerzos en vigilancia epidemiológica y diagnóstico bacteriológico e inmunológico, la provincia de Tierra del Fuego fue declarada libre de Tuberculosis Bovina y Brucelosis, mediante la Resolución Senasa N°100/2011.
Con relación a la Tuberculosis Humana, según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de noviembre de 2010, más de 2.000 millones de personas, un tercio de la población mundial, están infectadas por el bacilo. De ellas, una de cada 10 contraerá tuberculosis activa, en algún momento de su vida. Las personas afectadas por el VIH, están expuestas a un riesgo mucho mayor.
La erradicación, control, farmacorresistencia y vigilancia epidemiológica de la Tuberculosis son las metas y objetivos ambiciosos de la OMS para el período 2011-2015, pues resulta la enfermedad que genera el mayor número de muertes en humanos, con un solo agente infeccioso.
Si se desea avanzar en la calidad de los alimentos y de la salud humana, la eliminación del bacilo en las áreas de consumo de proteína animal generará beneficios de valor incalculable en todo el planeta.

*Bioquímica. Microbióloga. Especialista en Micobacterias.

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